Los expertos informan

El Perú y la eliminación de las grasas trans

Respecto a los modelos de advertencia propuestos en la Ley de Alimentación Saludable, considero que lo correcto es contar con la evaluación científica de ambas propuestas y elegir aquella que nos permita el logro del objetivo propuesto.

Por: Mónica Saavedra

En el 2016 se aprobó mediante Decreto Supremo Nº 033-2016-SA el Reglamento que establece el proceso de reducción gradual hasta la eliminación de las grasas trans en los alimentos y bebidas no alcohólicas procesados industrialmente y su aplicación obligatoria entró en vigor en enero del 2017.

Como impulsora de la norma y ex Directora General de DIGESA, creo que es importante señalar que el Perú ha sido uno de los pioneros en aprobar una norma del más alto rango para limitar y eliminar las grasas trans en los alimentos procesados, ello en el marco de las recomendaciones de la OMS y siguiendo los procedimientos nacionales e internacionales establecidos para un reglamento técnico.

Esta norma tuvo aceptación y consenso de los sectores público y privado, ya que se consultó, prepublicó, recogió, analizó e incorporó todas las observaciones a nivel nacional e internacional que permitieron que sea una norma sólida y sustentada en términos regulatorios, económicos y con evidencia demostrada de impacto en la Salud Pública, siendo un ejemplo de buenas prácticas regulatorias en favor de la salud pública.

La norma dispone que todas las personas naturales y jurídicas que comercialicen, importen, suministren y fabriquen alimentos y bebidas no alcohólicas procesadas, adecuarán gradualmente la eliminación del contenido de grasas trans de acuerdo a los parámetros siguientes:

a) Grasas, aceites vegetales y margarinas: 2 g de ácidos grasos trans por 100 g ó 100 ml de materia grasa.

b) Resto de alimentos y bebidas no alcohólicas procesadas industrialmente: 5 g de ácidos grasos trans por 100 g ó 100 ml de materia grasa y se eliminará el uso y contenido de grasas trans que provienen de la hidrogenación parcial en cualquier alimento y bebida no alcohólica procesada.

Las grandes y medianas empresas tienen la capacidad económica y tecnológica para adecuarse a la norma; sin embargo, es necesario capacitar a las pequeñas empresas y diseñar mecanismos de acceso a tecnologías que permitan reducir y eliminar el uso y producción de grasas trans en sus productos. La participación e involucramiento de los Ministerios de la Producción, Salud y la industria se hace fundamental en este proceso de transferencia tecnológica y seguimiento de la implementación de la norma. Recordemos que han pasado 22 meses de su promulgación y 16 meses de entrada en vigencia, por lo que es recomendable contar con un balance de lo actuado a la fecha. Sobretodo si es una prioridad la Alimentación saludable, ya que más allá de los discursos y discusiones tenemos una norma aprobada y en vigencia por cumplir.

Cabe señalar también que existen reglas a nivel internacional que permiten garantizar la inocuidad de los alimentos y las practicas justas del comercio. El CODEX y la Organización Mundial del Comercio (OMC) son las responsables de mantener el equilibrio entre los países miembros, para ello existe un Acuerdo de Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC) que regula los principios de las reglamentos y normas que afectan al comercio internacional. El acuerdo también autoriza a los países a establecer sus propias normas; sin embargo, también se estipula que las reglamentaciones se deben basar en principios científicos y sólo se deben aplicar en la medida necesaria para proteger la salud y la vida de las personas y de los animales o para preservar los vegetales. Además, no deben discriminar de manera arbitraria o injustificable entre países en que prevalezcan condiciones idénticas o similares.

Respecto a los modelos de advertencia propuestos en la Ley de Alimentación Saludable, considero que lo correcto es contar con la evaluación científica de ambas propuestas y elegir aquella que nos permita el logro del objetivo propuesto. En este caso, información para una mejor decisión del consumidor. La referencia internacional es importante, por lo que los países que hacen un copia de otros modelos deben tener cuidado al hacerlo adecuando a su propia realidad y  considerando que deben tener perfiles epidemiológicos similares respecto al tema a resolver. En el caso de nuestro país, coexiste la desnutrición crónica, la anemia y la obesidad.

Publicado: 06/06/18

Expertos informan

Mónica Saavedra

Mónica Saavedra

Profesional con más de 20 años de experiencia en seguridad alimentaria nutricional e inocuidad, gestión de la calidad y regulación, así como en salud ambiental.

Te puede interesar